Un huracán
categoría 1 tocó tierra en la costa sureste de México,
cerca a Veracruz, el jueves 6 de octubre. Este
atravesó la península de Centro América causando
lluvias torrenciales e inundaciones; amenazando con
una gran destrucción. La Iglesia está velando por los
miembros; evaluando sus necesidades y tratando de
ofrecer , a miembros y no miembros, comida y refugio
en capillas por toda la región.
Un miembro murió en Tapachula, México; y una mujer y sus
dos hijos permanecen desaparecidos. Los misioneros en
México se han reportado a salvo, a pesar de que un
compañerismo estuvo aislado por causa de las
inundaciones. En El Salvador, los líderes de la Iglesia
aún no han podido contactar a un compañerismo de
misioneros.
En Guatemala un miembro murió como resultado del huracán
Stan. Aún está pendiente un reporte completo del
estatus de los miembros en Guatemala. Setenta y seis
familias de miembros guatemaltecos han sido evacuados de
sus hogares. Un estimado de mil miembros y no miembros
han buscado refugio en las doce capillas por todo el
país. Varios camiones han salido para llevar suministros
en las capillas de las áreas afectadas de Guatemala, y
donde el acceso de vehículos es imposible se han
realizado varios envíos aéreos. De
acuerdo a los reportes locales, once capillas están
inaccesibles por las inundaciones, pero se harán
esfuerzos por hacer llegar alimentos a aquellos individuos
que se han refugiado en estos edificios.
En El Salvador, ocho capillas están sirviendo como
refugio para quinientos miembros y otros que han sido
evacuados.
Algunos edificios de la Iglesia recibieron daños por la
tormenta. Cuatro edificios en Tapachula México, fueron
inundados. Capillas en Guatemala y El Salvador fueron
dañadas levemente.
Las inundaciones abundaron por toda la región. Muchos
puentes desaparecieron y casas recibieron daños
significativos. De acuerdo a un reporte, un puente
cercano a Tapachula fue arrastrado por la tormenta,
dejando toda una ciudad aislada e incomunicada.
La Iglesia ha proveído veinticinco mil dólares a los
líderes en Guatemala y El Salvador para cubrir las
necesidades iniciales de emergencia. Además, ya se
autorizaron cien mil dólares para los líderes de la
Iglesia en México, con el objeto de comprar seis mil
cajas de comida, agua y ropa para los afectados por la
tormenta. La Iglesia continuará evaluando y cubriendo
las necesidades de los miembros por toda la región.