José
Smith, hijo, fue el fundador y primer
Presidente de La Iglesia de Jesucristo de
los Santos de los Últimos Días. Él y cinco
compañeros organizaron la Iglesia
formalmente en Fayette, estado de Nueva
York, el 6 de abril de 1830. José Smith
fue Presidente de la Iglesia desde el 25
de enero de 1832 hasta el 27 de junio de
1844, fecha en que murió como mártir a la
edad de 38 años.
A los
catorce años, tuvo la inspiración de leer
Santiago 1:5 en el Nuevo Testamento, lo
que lo impulsó a internarse en una
arboleda para orar con el fin de recibir
guía con respecto a las religiones. José
Smith registra haber recibido una visión
de Dios y de Jesucristo, quienes le
hablaron y le dieron las respuestas que él
buscaba. Una visión angelical posterior
llevó a José al cerro Cumorah en las
cercanías de su hogar, en Palmyra, estado
de Nueva York. Un antiguo registro,
tallado en planchas de oro, se encontraba
enterrado en dicho cerro. El registro
contenía la historia de un pueblo que
habitó el continente americano en la época
de Cristo. Tiempo después, en 1827, Smith
recibió esas planchas de manos de un ángel
llamado Moroni y las tradujo en tres meses
de trabajo. Dicho registro se conoce hoy
en día como el Libro de Mormón (llamado
así por el nombre del historiador que
había tallado las planchas).
Más
tarde, José Smith tradujo unas escrituras
antiguas conocidas hoy como La Perla de
Gran Precio, que forman parte de las
Escrituras canónicas de la Iglesia. Las
demás obras canónicas son el Antiguo y el
Nuevo Testamento, El Libro de Mormón: Otro
Testamento de Jesucristo y Doctrina y
Convenios.
José
Smith fue víctima de la persecución desde
su niñez hasta el fin de su vida. Los
miembros de la Iglesia fueron expulsados
de sus hogares en Nueva York, Ohio y
Misuri hasta establecer la ciudad de
Nauvoo, en el estado de Illinois. En esa
ciudad, Smith fue elegido alcalde en 1842;
además, fue un exitoso empresario. En
1824, época en que el tamaño de la
población de Nauvoo competía con la de
Chicago, Smith se postuló como candidato a
la Presidencia de los Estados Unidos.
La
sospecha y preocupación crecientes de las
comunidades aledañas contribuyeron a que
se crease una atmósfera de agitación y
desconfianza. Los periódicos de los
pueblos circunvecinos comenzaron a pedir
la exterminación de los Santos de los
Últimos Días. En medio de toda esa
agitación, Smith y su hermano, Hyrum,
fueron asesinados a balazos el 27 de junio
de 1844 por un populacho armado.